miércoles, agosto 17, 2005

Peces de ciudad

Cándido volvía a casa antes de tiempo. Una revisión rutinaria de todo el equipamiento informático en la oficina le había permitido salir tres horas antes del trabajo. Antes de volver a casa, decidio darle una sorpresa a su novia. Una hora más tarde, Cándido paseaba alegre con una pequeña pecera de cristal en la que nadaban dos peces de colores, antes habitantes de una multitudinaria pecera en una tienda de mascotas. - Se llamarán Cándido e Isabel, como nosotros- pensó justo antes de abrir la puerta de la casa.

Al entrar, ubicó su gabardina en el perchero. -Isabel está en casa, sus llaves están en la mesita de la entrada- observó con una mueca de ilusión. Sigiloso, a modo de sorpresa, Cándido se acercó a la habitación con la pecera en la mano. A un metro de la puerta de su cuarto, Cándido alcanzó a oir una serie de gemidos extraños. Abrio intrigado la puerta y encontro a Isabel cabalgando a un señor de musculadas proporciones. La pecera cayó súbita en el suelo, rompiéndose en mil millones de pedazos.

Sólo sobrevivio uno de los dos peces de colores.

martes, agosto 16, 2005

Conociendo a... Jose María Fonollosa

Me gusta Fonollosa. Supe de él por un disco de Albert Plá - Supone Fonollosa- en el que musicaba poemas de este hombre.

Acabo de leer un libro suyo y me parece genial. Es poesía urbana, directa y sin grandes accesorios. Y conecta con pensamientos que tengo en algunas ocasiones -no todas-. El libro está escrito desde una visión cruda y sin remordimientos de la vida, una pose de tipo duro que usa Fonollosa en este libro para tratar temas delicados -como puede ser el asesinato o las drogas- sin ninguna impunidad.

Me gusta su estilo y la poética de las situaciones amargas que plasma en sus poemas.

En cuanto al disco de Albert Plá, mejor leed los poemas. Para mi, la música que les puso no aporta nada, la verdad. El disco es mediocre - exceptuando un par de canciones-.

Aqui pongo tres poemas que de su libro 'Ciudad del hombre, New York' - que es el que acabo de leer-.


WEST 35TH STREET

¿Por qué sigo empeñado en encontrar
la mujer que imagina uno en su mente?
Y, además, ¿es que existe esa mujer?

Muchos ya descubrieron al principio
que esa mujer no existe. Al darse cuenta
buscaron al azar una cercana.

Renunciaron al sueño y se adaptaron
a una pequeña dicha y su tristeza.
La vida no da más, seguramente.




WILLIAM STREET

Las mujeres que quiero van con otros.

Cuando pasan prendidas de otros brazos
miro a la que se apoya en mí y compruebo
que yo me he equivocado de mujer.
La gracia enrojecida de una risa,

el rumor tembloroso de un silencio,
la mirada furtiva que nos dice
que está la dicha allí, en aquellos ojos...
Esas cosas descubro sólo en otras.

Yo sé que lo que anhelo no anda lejos:
veo como ellas pasan de otros brazos.
Y trato de encontrarlo, incluso en ellas.
Mas siempre me equivoco de mujer.

Las mujeres que quiero van con otros.




AVENUE OF THE AMERICAS

Podemos elegir entre estar juntos
y hacernos mutuamente desgraciados.

O separarnos ahora y ser también
cada uno por su lado desgraciados.

domingo, agosto 14, 2005

Nosequé

La chica alta decía: ' A veces me gustaría ser más baja. La gente me mira con respeto, como un bicho raro. Noto que los arrumacos que les dan a las demás chicas no me los dan a mi por mi altura. Sí, siento envidia. Y da igual mi personalidad - de la que estoy muy contenta-. A ellos les gustan bajitas con personalidad, o bajitas cariñosas o tontas simplemente.

La chica bajita decía: ' En ocasiones siento que no existo, que todo el mundo me ignora. Es un infierno encontrar ropa decente. Los chicos buscan a chicas más altas, más exhuberantes, aunque por regla general, suelen ser tontas. Es una putada esto de ser tan pequeña.

La chica neumática estaba harta de que solo se le acercasen chicos por sus dos tetas bien puestas, y confesaba sentirse un poco sola. Además, estaba desengañada: los cinco últimos chicos con los que estuvo solo la querían, básicamente, para follar.

El chico simpático estaba cansado de tener amigas que se interesaban por su vida, lo apoyaban y les confiaban sus secretos -los más íntimos incluso-. ¡Qué demonios, él quería follar!

Ella lo quería a él, y cuando lo tuvo, se lio con el otro. Y el otro, que la rondaba por activa y por pasiva, la dejó cuando sintio que la tenía en sus manos. Y los tres se quedaron como al principio, sedientos de nosequé.

Si no hubiese nada que culpar de nuestros males, descubririamos el mundo tal y como es: un espacio vacío sin asideras a las que agarrarse. Vivimos buscando nosequé. Y el nosequé nunca llega, porque es su búsqueda lo que da sentido nuestras vidas. Y mientras no lo conseguimos, le echamos la culpa a ciertas cosas para sentirnos un poco mejor, para autoconvencernos de que las cosas tienen sentido, y que las asideras existen.

Pero no, no hay sitios donde agarrarse. Solo hay vacio. Y suerte -buena o mala-, quizá.

El amor: ¿nace o se hace?

A veces pienso que buscar enamorarse es una imbecilidad. Claro que esperar a que llegue el amor -ese espontaneo y maravilloso de las películas- tampoco es una estrategia ganadora. Tampoco creo que las parejas que inundan los parques en primavera sean fruto de la más absoluta de las espontaneidades. Y sé que hay mucho buscador/a de amor suelto por ahí.

A veces pienso demasiado, y lo que en realidad pienso es que algo se me escapa como fina arena de playa entre los dedos.

viernes, agosto 12, 2005

Domingo por la mañana.

Hace tiempo que dejé de confiar en los políticos. Siempre enzarzados en disputas partidistas, dedican su tiempo a alimentar confrontaciones ficticias. Supongo que hacen muchas cosas por la ciudadanía, pero no soy capaz de percibir su efecto de forma inmediata. Y es por ello que los políticos me aburren y poco a poco van dejándome de interesar. Pero hoy se ha tomado una decisión política que despierta enormemente mi interés: se ha suspendido, por ley, el domingo por la mañana.

Es vox populi que un domingo por la mañana es un pequeño infierno condensado. No hay nada que hacer. La televisión es un asco, te levantas con una pereza plomiza y, desde que pones el pie en el suelo, tomas conciencia de que el lunes, ese día que coloca a cada uno en su rutina diaria, se oculta agazapado a la vuelta del minutero.

Los domingos por la mañana son estériles, producen polvo y melancolía. Son catalizadores de un sentimiento de apatía que se ve intensificado por la imagen de ese cardenal que reza en latín en la televisión. Pues bien, como medida populista, tras múltiples estudios estadísticos -según la oposición, no efectuados con el rigor necesario-, y concluyendo que el grueso de la población detesta el alba de los domingos, a fin - apostillan los de la oposición - de granjearse votos facilones en las próximas elecciones, el partido gobernante ha decidido suprimir de nuestras vidas el domingo por la mañana.

Para tal fin, han estimado que las horas de máxima desesperación matutina son las comprendidas entre las 10:00 AM y las 5:00 PM del día en cuestión. Teniendo un total de 7 horas estériles, se ha decidido por consenso alargar en una hora cada uno de los días de la semana (el propio domingo inclusive), terminando oficialmente el día a las 24:59 h. Esto no produce ninguna molestia grave a nivel internacional, ni en el cómputo de los meses, años y demás hitos del calendario, pues las semanas siguen conservando las mismas 168 horas de toda la vida. Para no entorpecer mucho el funcionamiento de las instituciones, se concluyo que era conveniente agregar esa hora al final del día, para no encontrar problemas con la multitud de sistemas informáticos que sostienen el quehacer diario de nuestro pais. 'Con retrasar cada día bien temprano nuestro reloj en una hora, podremos aguantar hasta que se active la batería de medidas tecnológicas que el gobierno tiene preparadas para compensar este desajuste horario' decía esta tarde el ministro de ciencia y tecnología. Asi pues, el nuevo domingo versión reducida comienzará a partir de ahora a las 5 de la tarde del antiguo domingo, y durará exactamente 17 horas.

No son pocos los problemas que esta medida plantea. El sistema de ahorro de energía que impera en la unión europea se puede ver seriamente dañado por esta iniciativa, asi como los horarios laborales de ciertos sectores de la población. El gremio de kiosqueros, panaderos, la asociación de amigos del rastro, la Santa Sede y un sinfín de instituciones se han declarado en pie de guerra contra esta iniciativa. Se están preparando sonadas movilizaciones.

La oposición considera esta medida una locura, que según ellos producirá pérdidas millonarias en la economía estatal, una importante bajada del poder adquisitivo de los particulares y trastornos en el sueño en la población. El partido en el gobierno asegura que tales efectos monetarios no llegaran a producirse. Acusa a la oposición de alarmismo, igual que el generado por el 'efecto 2000'. Sobre los transtornos en el sueño, la ministra de sanidad apuntaba en tono jocoso ayer: 'si los finlandeses aguantan seis meses de noche y seis meses de pleno día, no vamos a aguantar los españoles un par de días a la semana en los que amanece más temprano y el sol se ponga un poco antes'. Los dueños de locales de ocio nocturno se frotan las manos: con un poco de astucia, podrán conectar con habilidades de trapecista la noche del sábado con la del domingo, en maratonianas fiestas de pingües beneficios.

Yo por mi parte estoy contento. Me da igual que perdamos dinero, que no se puedan celebrar misas matutinas o que mis ciclos de sueño se vean mancillados. Todo lo compensa la certeza de que nunca más tendré que verme sentado en el maldito sillón un domingo por la mañana, cambiando de canal como un poseso mientras un rayo de sol me calcina la cara. No más mañanas resacosas de domingo en las que mi único entretenimiento es pensar en algo que me salve de esa muerte mañanera. Ya no más, se acabó. Los domingos por la mañana han dejado de existir. Con cosas así, voy a empezar a creer otra vez en la política.

Desempolvando el blog.

Pues eso, quitando telarañas por aqui... barriendo por allá... Esto huele a alcanfor.
No se puede tener esto tanto tiempo parado.
¡Levad anclas, marineros! Volvemos a partir ;)